El X-59 de la NASA avanza por su campaña de pruebas a un ritmo más rápido, acercando al demostrador supersónico silencioso al día en que finalmente despegará desde una pista en California. La aeronave, construida para demostrar que el vuelo supersónico no tiene por qué venir acompañado de un estruendo que haga vibrar las ventanas, ha estado realizando una serie de pruebas en tierra que allanan el camino para su vuelo inaugural.
Si el programa cumple lo prometido, podríamos ver un futuro en el que los jets comerciales crucen el país a velocidades que los pasajeros de aerolíneas no han experimentado desde que Concorde se retiró en 2003.
Para qué fue diseñado el X-59
El X-59 se sitúa en el centro de la misión Quesst de la NASA, abreviatura de Quiet SuperSonic Technology. Skunk Works de Lockheed Martin construyó la aeronave en su instalación de Palmdale, California, bajo un contrato adjudicado en 2018. El objetivo es sencillo en concepto y difícil en la ejecución. Los ingenieros quieren volar más rápido que la velocidad del sonido produciendo en tierra un sonido más parecido a un golpecito suave que al clásico estampido sónico.
La aeronave está diseñada para cruzar a aproximadamente Mach 1.4, o alrededor de 925 mph, a una altitud cercana a 55,000 feet. Su forma es la clave. El largo y esbelto morro se extiende casi un tercio de la longitud total del avión, una característica pensada para evitar que las ondas de choque procedentes del fuselaje se fusionen en un único y fuerte estampido. En su lugar, esas ondas de choque permanecen separadas, produciendo lo que la NASA describe como un golpe sónico más silencioso.
Puesto que el morro bloquea la vista frontal desde la cabina, los pilotos confían en un sistema de visión externa. Un monitor 4K frente al piloto combina imágenes de cámaras orientadas hacia adelante, dando a la tripulación una visión clara de lo que hay por delante.

Foto: NASA/Lori Losey
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Las pruebas cobran impulso
El X-59 ha ido acelerando su régimen de pruebas previas al vuelo en el Armstrong Flight Research Center de la NASA y en las instalaciones de Lockheed Martin en Palmdale. El equipo ha completado encendidos de motor, comprobaciones de interferencias electromagnéticas y evaluaciones estructurales para confirmar que la aeronave se comporta según lo previsto.
Entre los hitos recientes están las pruebas de rodaje a baja velocidad, en las que la aeronave se desplazó por la pista por su propio impulso por primera vez. Esas pruebas permitieron a los ingenieros verificar la dirección, el frenado y el manejo en tierra antes de llevar el avión a velocidades mayores. Las pruebas de rodaje a alta velocidad están programadas a continuación, seguidas por el tan esperado primer vuelo.
La NASA no ha fijado una fecha precisa para ese primer vuelo, pero los responsables han indicado que debería ocurrir antes de finales de 2025. Cada prueba en tierra exitosa reduce la incertidumbre en la línea de tiempo y da al equipo del programa más confianza en la preparación de la aeronave.
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Cómo se desarrollará la misión
Una vez que el X-59 se eleve, la campaña de pruebas se desarrollará en fases. Los vuelos iniciales se centrarán en la aeronavegabilidad básica, ampliando gradualmente el margen de vuelo para confirmar que la aeronave responde como predicen los modelos. Luego los ingenieros llevarán al X-59 más allá de la barrera del sonido y medirán la firma acústica que produzca.
Después de que la NASA valide el rendimiento de la aeronave, la agencia planea sobrevolar el X-59 sobre comunidades seleccionadas en Estados Unidos. Se pedirá a los residentes en tierra que compartan sus reacciones a los sonidos que perciban. Esa retroalimentación, combinada con mediciones de los sensores, formará el conjunto de datos que la NASA entregará a la Federal Aviation Administration y a los reguladores internacionales.
La norma vigente en Estados Unidos desde 1973 prohíbe el vuelo supersónico civil sobre tierra. El programa X-59 pretende proporcionar a los reguladores la evidencia necesaria para reemplazar esa prohibición total por un estándar basado en el ruido. Si se produce ese cambio, los fabricantes podrían diseñar aviones comerciales supersónicos que cumplan umbrales de sonido definidos en lugar de enfrentarse a una prohibición absoluta.

Por qué es importante para la industria
Varias empresas privadas siguen de cerca el programa X-59. Boom Supersonic, por ejemplo, está desarrollando su avión Overture con planes para rutas supersónicas transoceánicas. Una relajación de la regla sobre vuelos sobre tierra ampliaría de forma drástica el mercado potencial para cualquier futuro avión comercial supersónico, abriendo pares de ciudades nacionales que hoy requieren vuelos subsónicos.
El propio X-59 no es un prototipo de avión comercial. Es una plataforma de investigación de un solo asiento con una misión específica: recopilar datos. Pero la tecnología que valide, en particular el modelado del fuselaje que controla la formación de ondas de choque, podría influir en la siguiente generación de diseños comerciales.
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El camino por delante
El ritmo de la actividad reciente sugiere que el programa ha superado muchos de los obstáculos técnicos que retrasaron hitos anteriores. Se esperaba originalmente que el X-59 volara en 2021, pero desafíos de ingeniería, retrasos en la entrega de componentes y la complejidad de integrar nuevos sistemas empujaron el calendario varios años atrás.
Ahora la aeronave está más cerca que nunca del vuelo. Los ingenieros han encendido el postquemador durante las pruebas en tierra, completado pruebas de impacto de aves contra componentes críticos de aluminio y trabajado en ciclos de validación de software. Cada prueba elimina otra capa de riesgo.
Para los entusiastas de la aviación, el X-59 representa algo raro: un auténtico X-plane al estilo clásico, construido para responder a una pregunta concreta que podría cambiar la forma en que la gente vuela. Si la respuesta conduce a una nueva era de viajes comerciales rápidos dependerá de los datos que la aeronave aún debe recopilar. Pero las pruebas en la pista de Palmdale sugieren que no tendrás que esperar mucho más para saber cómo suena el X-59 desde tierra.
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